lunes, 3 de octubre de 2011

TIBURON (remake)

Vaya, vaya. Ahora resulta, mira tú por dónde, que el majete de Alessio Rastani (citado ya en más de 460.000 páginas de itn), el "trader" de la City que hace unos días en una entrevista de la BBC profetizaba la muerte del Euro, la desaparición de nuestros ahorros -del que los tenga, quiero decir- y afirmó sin tapujos desear la mayor de las crisis para enriquecerse en un periquete era un vulgar impostor. Claro. Menos mal. Dormiré más tranquilo, dónde va a parar. Resulta también, según dicen, que no tenía licencia para operar en la plaza londinense. Por supuesto, no diré que no. Pero qué extraño me sigue pareciendo, que a una cadena estatal de la prestigiosa trayectoria de la BBC, le cuele semejante gol por la escuadra un bocazas del tres al cuarto. Maldito espíritu crítico que alguien me inoculó  hace no sé cuántos años ya, que sigo viendo fantasmas en este asunto por todas partes...

Desde luego que si  realmente Rastani alguna vez llegó a disponer de esa licencia de broker, a estas alturas, aparte de propinarle una docena de buenas collejas, ya se la habrán quitado para no retornársela jamás. Pero el verdadero problema  no es que Rastani fuera o no lo que dijo que era,  pobre infeliz, el drama de veras  reside en que en Londres y Nueva York, principalmente, hay decenas y decenas de tipos que piensan como él y anhelan un escenario como el que describió tan crudamente, que sí disponen de esa licencia para operar y lo hacen cada día con la misma voracidad predadora .

Es difícil hoy en día que la información pase desapercibida, y cada vez resulta más difícil manipular la realidad. Desde hace tiempo se sabe ya con datos en la mano que tras la crisis financiera que comenzó en Wall Street, donde los tipos como Rastani son muy valorados, a finales de 2007, se esconde una durísima batalla para liquidar al Euro como moneda de referencia, y de paso, mantener a sus economías en  una situación de debilidad con la que tipos como ese, y a nombre de sus entidades, puedan forrarse principalmente en operaciones a muy corto plazo.

Cuentan determinados analistas políticos,  y yo me inclino a creérlos, que uno de los varios factores reales que provocó el inicio de la II Guerra de Irak  fue que el Sr. Sadam Hussein  comenzó a exigir a sus compradores de petróleo el pago de los barriles en euros y no en dólares, ejemplo lesivo para los intereses anglosajones. En el 2002, Corea del Norte cambió de moneda oficial para sus transacciones internacionales del dólar al euro, y Rusia y China desde entonces, han ido  cambiando al alza gran parte de su reserva de divisas  de dólares a euros. La cosa , pues, no va en broma, porque ahora nuestra moneda conjunta es utilizada a diario por más de 350 millones de personas y otras 200 utilizan sus monedas asociadas. Desde julio del 2002 el euro supera la paridad con el dólar  y desde entonces su solidez -tan entredicho en sus primeros días- no ha palidecido ni por un momento. El número de intercambios comerciales a gran escala en esta divisa no para de incrementarse y el control del dinero en circulación en el mundo ha dejado de ser cosa de uno sólo. El antiguo prestigio del dólar y la libra esterlina, ahora lo tiene el euro,  y eso escuece y mucho. Nacionalismo rampante, especulación carnivora pura y dura, economía ficticia y victoria geoestratégica, objetivos que parecen ser compartidos por el el dúo anglosajón  para seguir permaneciendo en situación de control financiero mundial, que a la postre es control político, hoy día más eficaz y desde luego más inocuo que el militar.


En este orden de cosas tan sonrojante, ver como el otrora admirado Sr. Obama ("Yes, "I" can") regañaba la semana pasada tan arrogantemente a sus "socios" europeos , según él, por ser incapaces de controlar la crisis financiera resulta bochornoso. Entre las muchas decepciones que acumula ya el líder americano en tan corto espacio de mandato está la de su nula capacidad de controlar los mercados financieros, en su incomparecencia a la hora de regular los trapicheos de Wall Street que siguen menudeando tan inpune y negativamente para la economía mundial y su falta de comparecencia y liderazgo en la pacificación de los problemas políticos que rodean a los asuntos económicos. Para el que me diga que si tiene elecciones a la vuelta de la esquina, yo le contesto que eso a mí me da igual. A lo mejor, quién sabe, dando un paso al frente en favor de la estabilidad política y económica se encuentra que gana más votos que escurriendo el bulto  y tirando balones fuera. Qué pena, Obama empezó siendo diferente , "el diferente", y  acaba siendo más de lo mismo...¿Por qué no escucha a los indignados de Brooklyn en vez a los tiburones del Dow Jones? Los jóvenes detenidos son también americanos, comprometidos con su bandera y seguramente ex-votantes de su candidatura, no se olvide de eso señor Obama.

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