¡Jo, amiguetes! Las semanas van que vuelan...
Este lunes por la mañana me permití por un rato hacer novillos para ir a visitar a Elisa, que se encontraba algo pocha en el hospital. No más contemplar toda la extensión de sus ojos claros, enseguida me dí cuenta que ya remontaba el ánimo y la salud. Un alivio. Elisa Arimany es para mí uno de esos genios que la vida nos coloca delante, en casos muy contados, para que la pongamos en valor, y para que te enriquezcas con cada una de sus frases y sus gestos. Como escultora de dilatada trayectoria, con obra a ambos lados del Atlántico, se trata de un alma sensible capaz de forjar y modelar obras descomunales que presiden parques y jardines en lugares como Nueva York, Filadelfia,... La claridad de sus aristas, la potencia y originalidad de los materiales utilizados, la bella sencillez de sus propuestas hacen de su obra todo un referente en la escultura contemporánea. Para Elisa el arte, como la vida, suele decir ella, es poco más que una suave línea recta.
Su convalecencia no detiene su hiperactividad, su mente nació para crear y crear sin descanso. En su habitación del hospital se van acumulando sigilosamente las revistas de arte, libretas de anotaciones, folios garabateados de frescas poesías mañaneras. "No, déjame que yo te las lea", me dice cuando le alcanzo unas páginas. Elisa ya se encuentra mejor.
"Óscar, aquí no sabemos hacer revoluciones", me dice suspirando desencantada. "No sirven de nada las revoluciones que no se hacen desde el interior". Para mí es todavía un poco temprano como para calibrar la medida exacta de sus palabras, pero me las guardo frescas para digerirlas un par de horas después. Ojeo el periódico para descansar de los asuntos, una joven política abandona la lucha antes de comenzar: Carmen Chacón. Dice que da un paso atrás para que su partido pueda dar un paso adelante. Su experiencia me suena haberla vivido ya, se parece un poco a la de Hillary Clinton. Una mujer capaz que se retira a un costado para que pueda pasar un hombre capaz. Es curioso, que se sepa, y no es casual, al máximo nivel ningún hombre capaz se retira de costado para que pueda pasar por delante una mujer capaz.Los estudios "de género" es una importante rama de las ciencias políticas que se dedica a observar y analizar cuáles son, para entendernos, los índices reales de la presencia femenina en los centros de decisión, en los órganos de poder, sobre todo, políticos y económicos. A partir de ahí, se estudian métodos eficaces de asegurar e incrementar esa presencia, en cuanto que significa un marcador claro del desarrollo humano de una sociedad. Se parte de la premisa que en una sociedad donde verdaderamente existe igualdad de oportunidades en ese terreno es una sociedad avanzada. Y se trata de una sociedad avanzada, en principio, porque es capaz de remover el grave obstáculo que supone para una mujer dedicarse, por ejemplo, a la polítíca: "three job problem", le llaman. Es decir, ser eficaz en su trabajo, en su casa- rol materno-, y en la arena política. A más de uno le costaría creer cuánta gente se dedica a estudiar un aspecto tan concreto e importante, a la vez, de nuestro nivel de civilización.
En algunos de esos estudios, a los cuales en alguna ocasión hice alguna modestísima contribución, se constata que en los entornos sociopolíticos difusos, como los partidos políticos en busca de líder, presididos por la rivalidad enconada de candidatos y sus equipos, unos escenarios que suelen venir faltos de reglas prefijadas, tienden a imponerse los candidatos masculinos y generalmente sin muchas dificultades. Las candidatas se suelen mostrar más incómodas en la lucha frontal, en las contiendas subterráneas y suelen abandonar antes la contienda. Sin embargo, como candidatas suelen ser mucho más eficaces en entornos en los que vienen fijadas una reglas claras, objetivas y precisadas de antemano, en las que la pelea del "cuerpo a cuerpo" no cobra ningún interés. Algo así como unas oposiciones.
Esto viene a cuento porque, dejando de lado la interpretación legítima y subjetiva que cada uno pueda hacer de los intereses de ese partido, para quienes creyeron alguna vez en la bondad y la necesidad de las "primarias socialistas" la noticia de la retirada de Chacón ha resultado un varapalo severo. Para quienes creían que una mujer podría tener más comprensión y posibilidades -para ser jefa de gobierno- en un partido que apostaba presupuestariamente -con profusión de publicidad al respecto- por un "ministerio de la igualdad" el hecho ha sido una triste noticia. A la hora de la verdad, ni igualdad ni leches, al final ha resultado todo un vulgar "quítate tú que me pongo yo", o como dicen en la otra orilla, y me cuesta reconocerlo, un "dedazo". Es decir, más de lo mismo. Es más, el candidato resultante de las componendas de una élite instalada en la partitocracia, ni siquiera se ha dignado a mancharse con una mínima justificación que motivara su ascenso. Mal asunto, allá ellos.Pero no perdamos la esperanza. La mujer ha iniciado desde hace tiempo una revolución silenciosa sin pancartas ni banderas, sin deberle nada a nadie -que son las eficaces y verdaderas-, su presencia se multiplica ostensiblemente en terrenos que por sus características le resultan más favorables: justicia, sanidad, educación, administración pública, interior - incluso-,... Desde esos lugares va cimentando posiciones de poder que le posibilitarán en estadios venideros a trasladar consideraciones a entornos más hostiles como la empresa privada o la política. Tienen la ventaja de saber escuchar más -vienen haciéndolo toda la historia-, de ser más asertivas y menos agresivas, son más conscientes del factor humano de las decisiones y yo diría que hasta de la necesidad de un entorno sostenible. Ya sé que se podrán poner muchos ejemplos de lo contrario, de mujeres que, haciendo de hombres, resultan polític@s hostiles, pero va siendo hora que más mujeres se vayan ocupando de lo nuestro. O sea, que menos ministerios y más igualdad. Estamos marginando nada menos que a la mitad del conocimiento humano, y eso es un lujo que no podemos permitirnos.
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