lunes, 4 de febrero de 2013

CONTRASTES

     Con mi amigo y compañero Jose, que se dedica a temas fiscales, hemos estado estos días comentando un caso que comienza a ser más que frecuente. J.M.S., metalistero de 46 años, que por causas de la coyuntura su negocio deviene en ruina, entra en depresión personal y profesional. Como ni si quiera puede pagar gestor y notaría, deja la sociedad sin disolver y liquidar a nivel registral. Se trata de un negocio pequeño, como la mayor parte de los que han ido empujando este país estas útimas décadas, pero, sin crédito ni clientes, la cosa se tornó inviable y tuvo que cerrar. Pasan unos años y su situación personal y profesional sigue siendo precaria. Nadie se ocupa de su destino, excepto un amigo siempre fiel: hacienda. Le reclaman la relación de declaraciones societarias de los años en que su negocio ya no existía y le abren procedimiento sancionador por no presentar las declaraciones que ya no podía presentar, y todo seguirá en ese camino de deuda incremental hasta que no presente la disolución y liquidación de la sociedad en el registro mercantil. Cuando las cosas le iban razonablemente bien, tiempos en los que creaba riqueza y empleo, algo que no abunda en este país -alguien se tendrá que dar cuenta algún día que si no fomentamos el espíritu emprendedor de la gente joven esto no va a ninguna parte, porque sencillamente sin empresas no pueden ser todos funcionarios y trabajadores por cuenta ajena-, era un sospechoso al que había que inspeccionar regularmente, como si su exigua nómina diera para verle en los primeros sitios del ránking de billonarios de la Revista Forbes. Ahora que los negocios le van mal, le siguen persiguiendo para ver qué acaban de encontrar en sus famélicos bolsillos. Se mira las cartas de requerimiento de Hacienda que con puntualidad aterrizan en su buzón, y piensa que antes de pagar aquello tiene que hacer frente al alquiler de su casa, donde vive con su angustiada familia. Está pensando seriamente en acudir a Cáritas para acabar de completar su bolsa de la compra semanal. Las dicusiones diarias con su mujer amenazan hacer saltar por los aires un matrimonio en pleno infortunio.

                     El sábado al mediodía, un señor con la voz temblorosa, rodeado de amigos asustados en torno a una mesa de reunión, se pone a hablar ante un micrófono y una cámara. Lo que debiera ser una rueda de prensa se convierte en un patético espectáculo de comedia. Él no está ante los periodistas, no tiene la menor intención de contestar a los molestos reporteros. Se ha colocado en una sala, con sus amigos y compañeros a puerta cerrada, y los periodistas contemplan su intervención en otra sala contigua, aislados, para evitar que tengan la menor tentación de requerirle por nada. El es de condición asustadizo, ha protagonizado alguna escabullida por la puerta de atrás del Congreso, siendo ya presidente de un gobierno bajo sospecha. Debieron creer que eran intocables, que nadie se atrevería a sospechar de ellos. Eso explica porque se comportaron con tanta arrogancia, un puntito de chulería y extrema beligerancia con casos ajenos que se basaban en documentos falsos -según reconoció la Policía, en el caso de Mas-. En esos casos azuzaron todos los fantasmas del odio, todas las amenazas del código penal, torpedearon la limpieza de unas elecciones y dieron credibilidad a una maniobra sucia, digna del peor y más ruín de los espías. Ahora piden la presunción de inocencia para ellos, la misma que negaron a otros -especialmente el Sr. Montero, ahora escondido de los micrófonos- y la misma que pidieron para Camps, Matas, Fabra, el Bigotes, Bárcenas, etc. Todos nombres ilustres del partido, que luego pasaron a ser particulares -"ese señor ya no es del partido".- Se tendrán que esforzar mucho más en esta ocasión, los apuntes contables reflejan operaciones, algunas ya confirmadas, y que quieran presentar auditorías para demostrar la inexistencia de sobres de dinero negro, francamente, suena a chiste de Gila. Pero eso no me alegra. Veremos qué hace Hacienda, Sr. Montoro.
                     

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