Cuando abrí este blog, ya lo he dicho alguna vez, me prometí hablar de política lo menos posible. Pretendía hablar de otras muchas cosas que me apasionan, algunas de ellas hasta interesantes. Lo que jamás me imaginé es que faltaría a mi palabra tantas veces y tan seguidamente. Qué se le va a hacer, escogí mal día para dejar de respirar pegamento -Lloyd Bridges, dixit-. Me esforzaré, lo prometo, en hablar de otras cosas en próximas entregas, pero debéis de reconocerme lo difícil que está abrir los ojos, no te digo ya salir a la calle o ver la televisión para no girar la vista y jurar en arameo... Ya no le pido a la clase política una capacidad extraordinaria de gestión, ni siquiera visión de futuro, ni que hablen fluidamente inglés o que muestren una mínima capacidad de liderazgo... Cada vez soy más modesto con esos objetivos y ya sólo les demando educación, que se comporten como adultos, y como dirían los juristas, que procuren actuar con el criterio de un "buen padre de familia". Igual también es demasiado, ya no sé...
El caso es que ayer fui de mani, a la de anteayer -la de las hipotecas- no pude ir. Pero no pasa nada, ahora tienes cada día un par o tres de manis, puedes elegir agusto la que más te ponga. La de ayer era la de los trabajadores de la sanidad, que supongo que sabréis que están en contra de los recortes de sus derechos, de la privatización del servicio y en contra de los recortes en la prestación pública en general. Poca broma con todo esto. A veces tengo la impresión de que no estamos bien advertidos de lo que nos jugamos con los recortes en sanidad, que en su actual formulación, universal y gratuita, supone la última frontera para no abandonarnos a la más absoluta desigualdad social. Sólo basta repasar la política americana de los últimos veinte años y ver la enorme resistencia que los grupos privados han mostrado para que la cosa cambiase en la dirección en la que nosostros nos hallamos hoy en día. Ni siquiera un presidente americano con todo el poder de veto del que viene investido, es capaz de doblegar a ese formidable y monstruoso lobby. Una sanidad privada como la que se postula, es falso, ni es más barata ni es más eficaz, es simplemente más beneficiosa -cuantiosamente más beneficiosa- para aquellos que buscan réditos fáciles a costa de la salud de la gente. Todo sistema para su eficiente continuidad y adaptación a los cambios sociales, políticos y económicos sin duda requiere reformas, puestas al día hechas convenientemente, cómo no, pero que no nos engañen, para este modelo de sanidad no existe otra alternativa ni más eficaz ni más justa e igualitaria. Si quieren dinero, que se busquen un pozo de petróleo y que se ahoguen en dólares, pero que no toquen nuestra salud, ni de las generaciones venideras. Quizás haya llegado la hora en que se deba buscar una nueva orientación para la planificación de las políticas públicas, y montarlas todas desde la intangibilidad de la sanidad y la educación, pilares básicos de nuestra salud y nuestro conocimiento.
La de ayer fue una manifestación en BCN muy tranquila, no diría que festiva, pero muy tranquila; y esto a pesar de la severa indignación que arrastran con todo motivo los profesionales de la sanidad, sin duda buena gente. Yo eché en falta en la calle a público de otros sectores, a ciudadanos en general, porque todos somos afectados en este envite. No es cuestión de mover a las masas a la revolución, pero sí como me decía una de las trabajadoras, a defender con determinación aquello que por derecho nos corresponde.
De vuelta a casa, con Mari C, al salir del metro una señora de unos cincuenta largos me pregunta por el emplazamiento de una iglesia en la confluencia de dos calles. Se me dirige correctamente en un castellano nativo y vestida con toda pulcritud. Va acompañada de otras señoras de edad similar y aspecto muy parecido, también españolas. Muchas gracias, caballero. Las veo alejarse a las tres hacia la iglesia, cariacontecidas, esperanzadas, arrastrando en pleno domingo el carrito de la compra.

Ay que añadir.....!
ResponderEliminarQuizas hacer aun más énfasis en la ignorancia de la gente, en general,sobre lo que significa privatizar algo tan sagrado, si sagrado como nuestra sanidad, de acuerdo que su gestión admite mejoras, y mas diría es imprescindible una reforma razonable y eficaz...Pero de eso a subastar, si subastar es lo que pretende en ese documento infame el sr. Mas, a los hospitales , ambulatorios y centros de diagnóstico, pues no....
Solo hay que ver como han quedado CRC , diagnóstico por la imagen de unas cuantas clínicas y hospitales, en la ruina total con sus usuarios desabastecidos, o un CETIR, vendido a un fondo de gestión infumable como CAPIO, si fondo de gestión capital riesgo, que pretende varios hospitales de Madrid.....
Mucho me temo que detrás de todo esto en realidad hay una intencion de cambio dogmático de nuestro sistema de salud, y un reparto de beneficios entre los colegas del infumable conseller Boi Ruiz, el megagerente de las mutuas sanitarias catalanas , el mismo que dijo nada mas ser investido conseller de este infame gobierno, que recomendaba a cada catalan hacerse socio de una mutua, las mismas que cuando enfermamos de gravedad y por demasiado tiempo nos echan a la calle y nos plantan en la puerta dehospital público....
Y aun tenemos que oir a algun usuario que lo único que se le ocurre es que nos quejamos porque queremos cobrar más.
En fin con gente así quizas nos merecemos lo que tenemos....
No quiero dejar de ser positivo, y pensar que vistos todos los escándalos y barbaridades protagonizados por todos nuestros gobiernos, la gente se plante y diga
BASTAAAA YAAA