En fin, por mucho que uno se lo proponga es difícil abstraerse de la vorágine de acontecimientos que nos inundan a diario. Uno se promete que no hablará nunca de eso o aquello, más que nada por no herir sensibilidades tan diversas como las que todos frecuentamos, porque todos tenemos nuestra particular óptica del mundo que no tiene por qué coincidir con la de aquel que nos tomamos una caña tan amigablemente, y seguramente casi todas con gran parte de razón... Pero no, no puede ser, siempre hay por ahí disponible algún tonto ilustrado que no le cuesta saltar y enarbolar banderas que no son suyas o cuitas que no le tocan. Será por eso, por la cantidad de inoperantes que van proliferando como setas por doquier, por lo que de vez en cuando no me queda más remedio que decir la mía. Y para que nadie diga, quisiera recordar, que en este humilde blog se le ha marcado la nota a todos los partidos sin distinción, cuando particularmente he creído que lo merecían por alguna cuestión en especial. Para eso estamos.
En este caso me he fijado en Wert. Pocas veces, creo que nunca antes, un ministro ha hecho tanto daño, en tan poco tiempo, a sus administrados dependientes de su Ministerio. De sopetón, sin avisos previos, ha dejado como un solar la política de apoyos y subvenciones a las entidades culturales de casi todo el estado, menos a las cuatro privilegiadas, que viniendo de donde viene y nombrado por quien lo ha sido, a nadie le extraña quienes son esos privilegiados, los de siempre a estas horas... Museos, auditorios, conservatorios, compañías de danza o teatro, no te digo ya el cine, el criadero de diablos propios del partido en el gobierno ... da igual, el que sea, tabla rasa, todos sin un duro. ¡ Qué se habrán creído esa retahíla de cómicos y artistillas...! Parece que en el Ministerio se olvidan de que el plan estratégico de muchas ciudades españolas para el siglo XXI pasa ineludiblemente por convertirse en centros de atención cultural, más que centros de atraccción turística, porque de pretender ser centros políticos o económicos..., de eso nada; el pastel está repartido, bien poco, pero repartido. Olvidan igualmente en ese despistado gabinete el peso específico que la cultura tiene en el PIB, y los miles de familias que dependen de la industria cultural en todo el estado. Olvidan el papel fundamental que muchos artistas -y deportistas- han jugado a la hora de ofrecer una imagen internacional de este estado, activo intangible con un retorno de incalculable valor. Olvidan por último, que la cultura, la educación y el conocimiento son la nueva y definitiva materia prima para el futuro de cualquier nación con un proyecto de crecimiento económico mínimamente realista. Olvidan, olvidan y olvidan... Esto pasa por nombrar a alguien tan poco distinguido y cualificado para una misión de esa naturaleza, alguien de tendencias tan sesgadas que recela de la cultura como este señor, que aunque milite o no, me da igual, no deja de ser la fiel voz de su amo. El problema de fondo, más que la ignorancia, son los prejuicios y resquemores que anidan en el partido en el gobierno, demasiado esclavo de su autoritarismo, de su arrogancia y de sus ancianas políticas de enfrentamiento contra todo bicho viviente que no les quiera bailar el agua. Olvidan que el Estado no está primordialmente para imponer, mandar o reconvenir nada a nadie, está ante todo para servir a sus ciudadanos y empresas que son, con nombres, apellidos y domicilio, los que con sus impuestos mantienen este deslabazado chiringuito. Sáquenlo del fondo del cajón, quítenle el polvo y repasen, por favor, el Libro Blanco de la Gobernanza en la UE. Democracia, apertura, transparencia, descentralización, proximidad, proporcionalidad, subsidiariedad, coherencia, repsonsabilidad, participación ciudadana y diàlogo social..., ¿les suena?
La última del Señor Wert, entre otras muchas, a cuál más señalada, es hacer responsable del auge del independentismo, así, sin más, a "las escuelas catalanas" (municipales o no, públicas y privadas, concertadas, directores, profesores, ya sean de Burgos, Girona o Cuenca - igual da, para qué diferenciar-, bedeles, alumnos, padres de alumnos, asociaciones de padres de alumnos, editoriales, autores de manuales,..., y se queda tan ancho, el sujeto). Y de paso, cómo no, tratar de saltarse la constitución (que tanto dicen respetar y defender, y que luego pisotean cada vez que tienen la menor oportunidad de ello) a base de decretazo limpio para recentralizar competencias, en este caso transferidas casi en exclusiva a la autonomía, nada menos, que desde el año 1981. Porque claro, mucha constitución en boca a todas horas, como si fuera un texto sagrado revelado por el mismísimo Mesías (ah, por cierto, me he enterado de que algún incauto con bolígrafo también hace responsable a los catalanes de la muerte del Mesías, qué bueno el bicho, éste va para Ministro, pensé), y luego se olvidan de que son ellos los que llevan años avisando de que quieren cargarse las autonomías, cuando no en propia voz, a través de sus altavoces de prensa y televisión, ahora tan numerosos y fieles, y algunos hasta con cierto ramalazo xenófobo.Qué poco pudor, señor ministro, que manera más simple de manipular y falsear la realidad, y que modo más burdo de inocular hostilidad y enfrentamiento. Ese actual auge (porque independentismo ha existido siempre sin inquietar a nadie, al menos en Cataluña) tan denostado por ustedes, sépalo ya de una santa vez (si es que no lo sabe ya, lo cual sería más grave) tiene tanto origen en los independendistas militantes como en ustedes mismos, permanentemente obsesionados por campañas de recoger firmas contra esto y contra aquello, por extender interesadamente falsedades y bobadas como la persecución del castellano (dónde debería estar un servidor ya, si hubiera sido perseguido por hablar y escribir en castellano), y por apoyar cuando no impulsar directamente boicots a productos catalanes. Su anuncio de recentralizar competencias, no es por defender la unidad del estado como a menudo sueltan con petulancia; falso de toda falsedad. La unidad del estado les importa un pimiento en realidad, la quiebra del pacto constitucional por su parte obedece únicamente a esas catetas ganas que siempre les ha caracterizado de acumular poder en muy pocas manos, dineros en pocos bolsillos, y en volver a hacer de este país un lugar de sirvientes y señoritos, plagado de desigualdades sociales y territoriales. Y eso no va a volver, entérese, no va a volver por mucho empeño que le pongan. Oírles decir a ustedes que todos somos iguales y que hay que ser solidarios mueve a la risa llorona; ni nunca hemos sido todos iguales, ni ustedes jamás han sido solidarios con nadie. Inténtelo por una vez, no les sentará tan mal, hagan de políticos y pónganse a hablar, arreglen de una maldita vez el problema de la financiación autonómica (que ya resulta evidente hasta en Finlandia), que para amenazas e insultos cualquiera con bigote y mosquetón sirve, ustedes no hacen ninguna falta. Porque, si es eso lo que ustedes realmente echan de menos, díganlo de una vez, ya que a eso yo no juego, yo me borro aquí y ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario