Entre siesta y siesta en la cubierta de un barco, debajo la de la sombra de un abedul, quizás sentado/a junto a la orilla de un lago mientras los críos hacen rebotar piedras sobre la orilla, o puede que en tanto esperas un autobús que te acerque hacia ese lugar perdido en la montaña, da lo mismo el sitio, en cualquiera de esos lugares que sólo se transita en verano buscando oxígeno y olvido, hemos podido observar como alguien muy cerca, si no nosotros mismos -es también mi caso, en efecto-, leía con atención indisimulada esa novela "de la que todos hablan".
He de admitir que a día de hoy no me he acabado el primer volumen de la trilogía, puede que me falten unas cincuenta páginas, lo suficiente como para darme cuenta de que va ser difícil de que vaya a completar las tres entregas. Cada vez valoro más mi tiempo y la compañía de la que quiero rodearme.
En términos generales diré que no me ha gustado excesivamente. Y no lo haré acudiendo a sesudas y esnobistas razones de estilo literario, como algunos facilones oportunistas he visto acometer durante el verano, críticos que por lo general ni eran eruditos ni literatos. No se trata de una novela que pretenda precisamente pasar a la historia por su preciosismo narrativo, o por sorprender con inesperados giros en la trama, quien esperara buscar en un best-seller veraniego un candidato a Premio Nóbel es que lee muy poco, o es que va muy despistado. En pocas ocasiones un éxito planetario, buscado tan a propósito, puede colmar gustos exquisitos.
Se trata de una historia sencilla, un cuento de Cenicienta algo subidito de tono, un argumento y unos personajes - facilones y algo irrreales, por lo idealizados, sobre todo el del príncipe archimillonario de veintitantos años- que se puedan adaptar a casi cualquier potencial lector que no sea muy exigente ni con su libro ni con su propio tiempo. Así es, una novela entretenida, para pasar el rato, nada más... Bueno, nada más, no, no exactamente.
El "avance" de este libro es el tratamiento sexual de la historia de amor, a veces parece que pensada para adictas al género romántico que deseen subir un nivel en su exploración amoroso-carnal. De hecho, el sexo en el libro es todo un personaje, el eje central de la trama y la que galvaniza el movimiento de sus personajes. Que esta novela, sabiendo todo el mundo que no ganará ningún premio literario, acapare tanto interés y éxito, nos habla a mi juicio de tres cosas, principalmente: las poquitas ganas que tenemos de historias enrevesadas, el tirón que sigue teniendo una historia de amor, aún siendo malos tiempos para la lírica, y la reiterada prueba de que la revolución sexual que comenzó en los setenta aún sigue, afortunadamente, completando pasos firmes. A nadie he visto que le importara mucho que los demás vieran lo que uno leía (como rezaba una crónica en un diario catalán que aseguraba el repentino éxito del e-book a la afición a este tipo de novelas). Yo me sigo quedando con "Historia de "O"", o "Retorno a Roissy". Como éstas hay muchas otras, casi todas anónimas. Volveremos algún día sobre esto. Feliz vuelta al "colegio".
"Cincuenta sombras de Grey". E.L. James. Random House-Mondadori.


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