martes, 14 de febrero de 2012

WE ALL LOVE YOU, WHITNEY.

Cuando alguien reúne más de cuatrocientos premios por una brillante carrera, cuando la naturaleza te ha concedido el raro don de mostrar tu cuerpo y causar una arrolladora admiración, cuando miles y miles de hombres suspiran por una sonrisa tuya, cuando prohombres, presidentes y celebridades de todo el planeta se inclinan a tu paso, rindiendo pleitesía a tu voz, a tu talento, a tu clase, cuando la fortuna te ha sonreído tanto y tanto cariño has recibido, parece imposible que la soledad te embargue hasta la tristeza, la extenuación y la muerte. Pero lo es, desgraciadamente es posible y de qué manera. Cuando ni la maternidad te satisface y ni siquiera la sonrisa de tu hija es capaz de rescatarte de esa inabarcable melancolía, la depresión y el abandono te pueden, te someten y te acaban matando. 

No, desde luego, no parece comprensible que una belleza que hacía palidecer de envidia a muchas modelos de su época, que viéndola cantar, caían en la cuenta de lo poco comparable que resultaba su sola belleza, cuando a la belleza se le reunía un talento demoledor como el que mostraba la diva de Newark, pueda acabar de esta calamitosa forma. Si algún apelativo describía con relativa justicia a Whitney era "deslumbrante", y con todas las mayúsculas. Y debe decirse que ese apelativo resultaba muy caro para una persona que explotó en la rara década de los ochenta, en la que debía convivir con monstruos instalados en su cénit como Jacko, Springsteen, Michael Jordan, Madonna, o Mandela, y un largo etcétera en todos los campos del saber y la cultura, lo cual es mucho decir. Whitney era así, talento y belleza en estado puro, entrega sin aristas, incomparable genio en cada gramo de su cuerpo, en cada prequeña brizna de su voz.

E igualmente cuesta creer que semejante diosa se pirrara por un verdadero mastuerzo que, por contra, reunía todos los defectos que a uno se le puedan ocurrir, aparte de la más completa cobardía . Además de todas las adicciones, el tipo era un vulgar y ruín maltratador, un envidioso machista, una mala persona incapaz de reconocer la inconmesurable dicha que la vida le entregaba sin pedirle nada a cambio. Qué ironías... Desde que lo conoció, vaya día, Whitney, que además de belleza y talento, era hasta ese momento todo cordura, prudencia y buena imagen, cambió y de qué forma. Su corazón palideció, olvidó la alegría de vivir y de disfrutar de su gloria, para abrazar la deseperación, el desprecio de un imbécil y la adicción. Como admirador suyo me refugié en sus discos, en su voz imperecedera, y me resistí a saber de su lento e irrefrenable declive, de su eterna persecución por una felicidad que se le negaba. Yo me quedaré siempre con aquella belleza que tuve el honor de contemplar en su flor y bien de cerca, una lejana noche de verano, en la que su voz, sólo acompañada por un piano, hizo estremecer hasta los mismísimos cimientos de la Monumental en Barcelona. Espero que ahora por fin sí puedas ser feliz. Besos, Whitney.

viernes, 10 de febrero de 2012

CINCUENTA PICOGRAMOS

         Se ha de ser justito de entendederas, tener mala baba o ser un irredento resentido para no alcanzar a comprender que semejante infinitesimal cantidad de clembuterol en sangre (0,0000000000050 gramos= 50 picogramos) no da ni para estimular el músculo del párpado, y menos aún para recorrer una carrera ciclista de veite etapas y más de dos mil kilómetros, varias cumbres alpinas incluidas. Eso será otra cosa, no sé cual, pero no es doparse. ¿A qué se debe, pues, la formidable reacción en masa de la prensa francesa y demás medios de comunicación, lanzándose en tromba, no ya a acusar a Contador de drogarse directamente, si no por extensión pazguata de doparse a todo el deporte español? Me considero suficientemente preparado para buscar otros términos qué puedan definir semajante conducta, pero  esta vez me inclino por ser más bien directo: purita envidia..., y una pizquita de xenofobia.

          No, no exagero. Los constantes y ya tradicionales pitidos del público de la central de Roland Garros hacia Nadal y los súbitos y ruidosos romances que experimenta ese público con cualquier rival al que se enfrente el tenista mallorquín, aunque sea de Singapur y no sepa coger una raqueta, que más dará, ni son flor de un día ni una abrupta casualidad. Se trata de una tendencia que se viene gestando ya desde los tiempos de los Sánchez Vicario, Sergi Casal y Sergi Bruguera a los que la prensa deportiva francesa, junto al resto de tenistas españoles que acudían al torneo, tildaban sin cortarse un pelo, como "ratas de tierra". Así son de delicados y sutiles los medios franceses, que no dudan a la hora de sustituir una autocrítica por el mal papel de los suyos por un insulto generalizado hacia sus rivales. Hace ya unos meses el FC Barcelona ganó en los Tribunales parisinos una demanda civil por haber sido objeto de esa misma difamación por un rotativo parisino, periódico que fue condenado a pagar una ridícula multa comparada con el daño a la imagen que se le propina a la institución perjudicada. Digamos, de paso, que esa difamante práctica también ha hecho fortuna en algún medio español, la COPE que, citando a fuentes de la casa blanca acusó hace unos meses de lo mismo a los futbolistas catalanes. En ese caso, no obstante, cómo no, la cosa quedó ahí y no salió nigún federativo a pedir explicaciones. Pero esa es otra historia.

       La tendencia sólida de los medios franceses acabó detonando en noviembre del año pasado cuando, el iluminado y simpático Yannick Noha, ex-tenista (más famoso en el circuito por sus chistes y los shows que montaba que por los torneos que ganaba) acusó en las páginas de Le Monde a los deportistas españoles de ganar trofeos gracias a sus "pociones mágicas". Incauto él, obligó al ministro de deportes galo a solicitar disculpas por esas "graves e irresponsables acusaciones". Pero el mal buscado, que era presionar sobre el veredicto en busca de una condena y vertir porquería sobre el ciclista de Pinto en fechas próximas al fallo del Tribunal del Deporte, estaba ya hecho. Le salió gratis al simpático saltarín.

         El año 1998 explotó el positivo de dopaje de Richard Virenque, ciclista francés y protagonista principal del escándalo "operación Festina", que a la postre fue inhabilitado por dos años. A nadie en su sano juicio se le ocurrió por entonces acusar, por extensión geográfica, a Zinedine Zidane de doparse, de que sus fintas y sus pases se debieran a ninguna "poción mágica". Jeanni Longo ha sido relacionada ya en dos ocasiones con el mismo tema, con una detención policial de su marido incluida (y no dudéis de que esos medios se tragarán cualquier excusa que ofrezca el infeliz por trapichear con EPO) sin que nadie se le ocurra dudar de Abidal o Benzema por una cosa que les queda tan lejos. Por supuesto, no tendría ningún sentido. Envidia, falta de talento y de trofeos, incontenida frustración por las glorias de los demás, empujan a la prensa francesa a disparar indiscriminadamente y a no hacer autocrítica por su larga travesía en el desierto. Lo siento por ellos, amigos, como diría un castizo, ajo y agua.





viernes, 3 de febrero de 2012

FOREVER YOUNG ?

Como siga así, me puedo encontrar con alguien que me acabe nombrando corresponsal en Roma. Lo cierto es que últimamente escribo bastantes cosas que tienen que ver con Italia, y nada tiene que ver con que estuviera por allí trabajando algún tiempo, a temporadas,  en mis tiempos (más) mozos y sienta una nostalgia impenitente, en absoluto. Supongo que será sólo una casualidad. En fin, el caso es que me han llamado la atención (tanto como a millones de italianos) las palabras del primer ministro Monti, cuando trata de convencer a la gente joven de que se olvide de puestos de trabajos duraderos, "menudo aburrimiento", viene a decir, hay que conformarse con labores más efímeras, contratos a corto plazo que dan a la vida una salsa que los otros no tienen... Si no fuera por su tono vanidoso-académico, por sus repeinadas canas, por su pose intelectualoide-arrogante, por sus trajes demodé, por su torvo aspecto de contable resentido, por su nefasto sentido del humor, creo que casi me hubiera caído bien. Detalles, nos matan los detalles.

Y lo que más revienta, es que a lo mejor hasta da en el clavo: que los chavales de ahora deberán lidiar con un futuro laboral fragmentado, inestable, con la quinta esencia de lo que se dice ahora la "sociedad del riesgo". Menudo panorama. Y quizá ya no sea algo de futuro, sino de presente rabioso. Hace un par de tardes me quedé helado al oir en la SER a un hombre de 37 años, recién cumplidos, trabajador hasta hace escasos días de SPANAIR, asegurar ante el micro que con el colapso de la empresa su carrera profesional en la aviación civil había acabado. Un compañero de poco más de cuarenta, también presente en la entrevista que les hacía G. Nierga, decía también que a su edad, lo del cambio de actividad profesional lo daba más que por hecho. Amigos míos, debo confesar que no entiendo nada, todos los fundamentos del mercado laboral de hace seis o siete años, ya no sirven para nada, cualquiera puede quedar inservible, igual de amortizado que un PC de seis años, poco antes de que entre en la crisis de los cuarenta. Impresionante. No te digo nada si el infortunio te llega con los cincuenta...Desde luego, la Europa política y económica va últimamente muy despistada, eso es una evidencia, pero lo que es la Europa social, desde luego es un auténtico fracaso.

En otro orden de factores, ese joven de tan sólo treinta y pico, de Palma de Mallorca, que deberá cambiar de actividad económica por su "avanzada edad", le echó un par a la hora de analizar la crisis de SPANAIR, asegurando que, en su opinión, el colapso de la compañía aérea tenía su origen, además de una gestión atropellada, en la frontal oposición de IBERIA -que sigue recibiendo ayudas estatales, de esas que pagamos todos, en todo el estado, en forma de infraestructuras- a que le crezcan competidores serios en los vuelos de largo radio. Yo me lo creo, es más, estaba completamente seguro de ello antes de que él dijera nada, y sobre todo desde que hace unos diez días saliera en los medios de comunicación el Presidente de Iberia, hablando muy mal de su competidora, en un tono muy beligerante, cosa que no le honra precisamente, asegurando que le concedía muy poco futuro a SPANAIR. ¿Por qué esa indisimulada beligerancia? ¿De dónde venían las informaciones que barajaba el Presidente de Iberia? Todo se sabrá a su debido tiempo. Y es que en España, este monopolio muy poco encubierto, como otros tantos que todavía quedan redivivos desde el franquismo, luchan porque todavía hayan cosas intocables en este país, tabúes que algún día también caerán por su propio peso, que a nadie le quepa ninguna duda. Les deseo suerte, de todo corazón, a los despedidos de SPANAIR, tengan la edad que tengan.