Al fin llegó el momento. Ha sido, como todos, un curso largo e intenso. A decir verdad, quizá hallamos llegado a estas fechas algo más agotados que de costumbre. El aluvión de malas noticias por doquier, negocios cerrados, avisos de regulación, subidas de precios, recortes y más recortes y la tensión que genera tanta y tan extendida incertidumbre provoca incrementada una sensación de mayor ansiedad. Pero todo pasa, y esta extensa y negra nube también pasará. Estoy convencido, no me cabe la menor duda. Me voy de vacaciones, cierro esta paradita hasta septiembre. Agradezco sinceramente a todos a aquellos que hayáis transitado por estas líneas vuestra generosa atención y me retiro dejando algunos buenos deseos para el curso que viene. Total, soñar es gratis. Primero, salud y trabajo para todos. Segundo, difícil lo veo, políticos más responsables que dejen de mirar el cuero de su asiento, gestionen nuestros recursos con prudencia y por fin logren pensar en el bienestar colectivo. Pido también sabiduría a los votantes que después del verano serán convocados a las urnas en elecciones generales, que sabemos que está ahora duro encontrar una opción política que no sea radical, ni demagógica, ni seguidista con los poderosos, ni libre de corrupción, ni opaca u oportunista. Espero que, entretanto, este verano no hayan muchos incendios.
Me gustaría para el curso que viene una sociedad más tolerante con los distintos de cualquier categoría, raza, sexo, orientación sexual, partido político, lengua materna, matrícula de coche, equipo de fútbol, religión, colegio, comunidad autónoma, grupo musical, bar, barrio o escalera, una sociedad que asumiera su hermosa diversidad y que de ésta supiera extraer lo mejor y más florido. Una sociedad que fuera igualmente más cívica, no tan competitiva, que pensara más en niños y mayores, que en el metro dejara salir antes de entrar, que no infectara todas las calles con chicles, papeles u orín de perro, que las bicis no atacaran a los peatones, ni los coches a las bicis y a los transeúntes. Me gustaría, no es tan difícil, que se respetara más el mobiliario urbano, que se proyectaran más zonas verdes, que se protegieran más a ríos y playas. Espero una sociedad que algún día proteja más el sentido del humor y los humoristas, el arte y la cultura, una sociedad que promueva el contacto, la sonrisa, el diálogo, una sociedad espiritual y sexualmente saludable. Bueno, ya sé que para el próximo curso es todo junto una quimera, demasiada faena tal vez, pero creo que alguna cosita podríamos ir avanzando ya. Tú eliges. Nos vemos en septiembre. Besos.



